¡Qué fuerte! Estaba pensando... una trabajadora del hogar, ¿es una chacha? Hogar... ¡es mucho decir! Porque qué expresión tan bonita para una realidad tan fea. Yo soy una trabajadora de mi Hogar. Pero muchas mujeres reconocen, exasperadas, que se les cae la casa encima. Y entonces en esas casas vacías, deshabitadas, tiene que entrar una mujer de fuera para hacer el trabajo que no se hace desde dentro. Por lo que no siempre son motivos económicos apremiantes los que fuerzan esta situación antinatural. El otro día un trabajador del aluminio me decía con toda la franqueza: Pero en casa, ¿qué haces?, y la verdad que se notaba que no tenía ni idea de lo que se hace en casa de uno, ni mucho menos del concepto de hogar. Este chico, que es de nuestra edad, me contaba que plega tarde con gusto y premonición (a juzgar por los treinta minutos de cháchara que me tuvo en la cocina para lo que fue un simple ajuste del junquillo de la ventana), y que además luego se va a jugar a fútbol con los amigos...